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Operación autoestima OK

Es posible, bajo mi punto de vista, que la mayoría de la población se haya visto en algún momento de su vida con una autoestima lastimada o incluso machacada contra el subsuelo.

Es, casi seguro, uno de los grandes problemas humanos  y su onda expansiva es capaz de generar grandes desastres en el catálogo de experiencias vividas por una persona.

Aunque puede parecer obvio, quizá sería bueno definir a que se refiere el término de AUTOESTIMA:

A) Según RAE:

Autoestima. 1. f. Valoración generalmente positiva de sí mismo.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados.

 B) Para la PSICOLOGÍA, se trata de la opinión emocional que los individuos tienen de sí mismos y que supera en sus causas la racionalización y la lógica. La autoestima es la autovaloración de uno mismo, de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades, que son los aspectos que constituyen la base de la identidad personal.

La autoestima se construye desde la infancia y depende de la forma de relación con las personas significativas, principalmente los padres.

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Con este par de definiciones creo que nos podemos hacer una idea pero me gustaría intentar definir que significa para mí el término del que hablo en esta entrada.

La autoestima es esa sensación interna que siente individualmente cada persona, y que confirma que “él mismo” es un sujeto capacitado para enfrentarse al mundo, interactuar con todas las circunstancias que le rodean y poder obtener un resultado óptimo. 

Es posible que uno de los primeros peldaños que nos lleven a magullar nuestra autoestima sea la inseguridad, otro la decepción con uno mismo cuando no se consiguen objetivos, el siguiente podría ser el permitir que otras personas cuestionen nuestras capacidades y emitan juicios desconsiderados, hirientes, injustos o de sometimiento, y por supuesto (y muy importante) la ausencia de un impulso de lucha frente a todos estos síntomas.

Hay casos en los cuales una persona se puede sentir muy capacitada para enfrentarse a algunos aspectos de la vida, pero en cambio para otros se  siente nula, incapaz e inútil generando un gran bloqueo que la hunde cada día más en la apatía, tristeza e infelicidad.

Estas situaciones son muy negativas y hay que intentar ponerlas remedio lo antes posible para que no provoquen males mayores que hagan de la vida un pequeño infierno.

Por mi parte me gustaría lanzar unos pequeños consejos y argumentos motivadores (utilizados por mí misma en mis peores momentos) para poner mi granito de arena… espero le sirvan a alguien para mejorar.

Lo más importante es SER CONSCIENTES DEL PROBLEMA, definirlo y trabajar para encontrar una solución efectiva. Nada se consigue sin esfuerzo…

Una vez determinado el asunto “manos a la obra”:

1º Debemos conocernos bien, analizar nuestra forma de ser y llegar a un análisis de cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos.

Este punto tiene una dificultad seria y es la de ser capaz de juzgarnos justamente, sin suavizar lo negativo con justificaciones que de poco nos van a servir para superar nuestro problema y sin minimizar o exagerar lo positivo de nuestra personalidad y comportamiento.

2º Encontrar que situaciones negativas hemos vivido y que objetivos no hemos sido capaces de cumplir en nuestra vida como consecuencia  de esos “defectos”.

Nuevamente debemos ser sinceros y ceñirnos a la más cruda realidad intentando no involucrar a terceros, sino ajustándonos a la causa/efecto desde uno mismo.

3º Contabilizar cuantas veces se repiten situaciones similares del punto 2º, y así determinar si cometemos siempre los mismos errores y con los mismos orígenes.

4º Valorar de que manera nos sentimos,  cuales son las emociones que generamos una vez vividas estas situaciones, y si el nivel negativo de estos sentimientos/emociones aumenta de manera proporcional a la repetición de las mismas.

5º Decidir si realmente queremos cambiar estas situaciones negativas de verdad o preferimos seguir inmersos en ellas, fomentando un victimismo absurdo o re-creando una situación de injusticia universal hacia nosotros sin un motivo aparentemente claro.

Hay que destacar que en ocasiones el papel de víctima es muy productivo.

En muchos momentos la lástima que nos dedican los que nos rodean, da ciertos frutos. Como por ejemplo: Que éstos…

A) Se esfuercen en hacer por nosotros lo que no hemos sido capaces de hacer. (Para que voy a aprender si otro lo puede hacer por mí. Así tengo menos trabajo y menos responsabilidad).

B) Nos dediquen su cariño, interés y atención, intentando animarnos, motivarnos, enseñarnos o darnos consejos para superar las situaciones difíciles. Incluso repitiendo esta batería de impulsos una y otra vez.  (¿Mostrarían la misma atención e interés en mí si tuviese la autoestima perfectamente y mi vida fuese bien?).

C) Nos emitan menos críticas, valoraciones negativas, reprimendas, juicios desfavorables o exigencias de responsabilidad por nuestros actos, para intentar evitar lastimar nuestra autoestima todavía más. (Si demuestro mis capacidades al 100% tengo que responsabilizarme de los errores al 100%, quizá es menos estresante hacer pensar que no soy capaz de hacerlo perfecto y mostrarme débil e inseguro).

Seguro que hay muchas más ventajas de las que podemos disfrutar si nos vestimos el disfraz de víctima…pero desde mi punto de vista no es muy lícito aprovecharse de ello. Lo realmente adecuado es trabajar con uno mismo, echarle toda la energía posible al tema y superar esta situación definitivamente.

Como punto primero hay que aplicar un absoluto y total respeto hacia nuestra persona, evitando ejercer cualquier ataque o maltrato (interno o externo) ya sea a través de pensamientos o palabras que indiquen nuestra incapacidad para estar a la altura de las situaciones que nos surgirán en la vida. (Intenta no pensar ni decir que eres inútil, incapaz, patoso, torpe, cerril o lento)

En segundo lugar debemos mantener un espíritu positivo frente a los retos, objetivos, metas o desafíos a los que nos enfrentemos, siempre por supuesto sin pecar de inconsciencia. (Yo soy capaz de conseguir lo que me proponga, sólo debo esforzarme y prepararme para ello)

Debemos ser realistas  frente a nuestras metas ya que en algunas ocasiones estaremos capacitados desde el principio para superarlas, y en otras quizá debemos formarnos o prepararnos al respecto.

Muy pocas cosas se consiguen en el primer intento…nuestro cerebro no tiene previamente instalados todos los programas necesarios para enfrentarnos a la vida.  Estamos dotados de intuición, de cierto instinto de supervivencia, y cada persona muestra alguna que otra facilidad para realizar ciertas tareas… pero poco más. Fuera de este paquete básico, lo demás se consigue con esfuerzo, interés y horas de aprendizaje.

Durante este entrenamiento vital, la paciencia y la perseverancia son grandes amigas, con las que se puede ir avanzando en equipo.

Es posible que cuando nos enfrentemos a un problema u objetivo, no demos con la solución o con el camino adecuado a la primera. En tal caso, nada de lamentos, nada de desilusiones o enfados. Hay que seguir intentando conseguir nuestra meta o encontrar la respuesta adecuada. Es evidente que si una fórmula no ha sido acertada en un primer intento, no lo será después de una docena de ellos. Por favor…no seas testarud@, cabezota, tozud@ o terc@. Éste es un error muy habitual. Cambia la obstinación por versatilidad, para encontrar nuevas técnicas o sistemas con los que enfrentar el problema o conseguir el objetivo.

Intenta creer en ti, no te dejes desmotivar ni escuches palabras que te puedan llevar a un fracaso prematuro… en caso de no estar totalmente preparad@ para superar la prueba o meta simplemente hay que conseguir la formación necesaria…sólo eso!!

Busca ayuda, apoyo, motivación en los que te rodean y te quieren, o quizá en personas preparadas para algo así (psicólogo, terapeuta, motivador, profesor especializado, etc…), y utiliza la ayuda prestada para seguir avanzando nunca para encontrar un pequeño oasis en el que encontrar algo de tranquilidad para luego seguir inmens@ en el problema eternamente.

Muy importante es valorar los avances obtenidos para ratificar que “podemos” obtener un resultado óptimo, siempre y cuando sigamos por el mismo camino, sin mirar atrás, sin dudar de nuestra capacidad…

Siempre pasos hacia adelante, algunos de mayor magnitud y otros casi imperceptibles, pero nada de dejarse caer en el abismo de la inseguridad, o del miedo al fracaso.

La autoestima es como una planta con flores, hay que cuidarla, regarla, mimarla, abonarla, y de vez en cuando nos brindará esas bonitas flores que serán nuestra recompensa por el esfuerzo y dedicación. El único inconveniente es que si por comodidad dejamos de mantener, proteger y conservar la planta puede que ésta se marchite y deje de alegrarnos con sus flores durante un tiempo. Y una vez que la planta está desmejorada, es más difícil y requiere mayor esfuerzo volver a verla florecer.

Me gustaría añadir que en la gestión personal de la autoestima hay momentos en los que podemos pensar que nuestra relación con otras personas: familiares, amigos, pareja, compañeros de trabajo, etc.. Y en concreto el comportamiento que éstos tengan hacia nosotros influye directamente en la misma. Estoy de acuerdo en que a veces las personas que nos rodean pueden ser más o menos agradables, críticos, puntillosos, exigentes, intolerantes, inflexibles, severos, dominantes, manipuladores, pesimistas, agoreros, desmotivadores, etc… Pero cada uno es libre de ser como quiere ser, y nuestra autoestima es algo íntimo, entre nosotros mismos, y por nada de este mundo debería verse influenciado por la personalidad de las personas con las que nos relacionamos.

Por mucho que alguien, ya sea conscientemente o sin darse cuenta, actúe de manera que pueda hacerte dudar de tus capacidades, tu reacción debe ser contundente y no dejarte llevar por la situación a un terreno de desconfianza o incertidumbre sobre tu aptitud, inteligencia, competencia, talento o disposición a la hora de enfrentar tus responsabilidades, objetivos o metas. Qué las personas opinen de ti lo que quieran… tienen toda la libertad de hacerlo, fuera aparte de que lo hagan justamente o llevados por sus frustraciones, rencores, complejos o demás emociones o sentimientos.

Lo verdaderamente importante es que “TÚ” CREAS EN TÍ y “TÚ” TE QUIERAS A TÍ MISMO:

Quiéreteb